Hace algún tiempo atrás, decidí que era mejor destapar mis ropajes y dejar de esconderme.
Simplemente y como por arte de artes oscuras, hoy ví como alguien se escondía de mí en llantos.
El miedo que sentí era sólo por no poder ayudar ni contener a esa persona.
Pero los rumores se disipan más rápido de lo que uno espera.
Aceptarnos, es a veces, la puerta a muchos caminos.
Aceptarnos, es a veces, la puerta a muchos caminos.
Eso está pasando en Veronika Martina.
Como si fueran las vacaciones más exquisitas con todo lo que te gusta comer, tomar y caminar, del lugar más lindo del que puedas contarle a tus amigos, como un día en un Country en donde no es necesario que seas propietario y tengas mucha plata para mostrar quién o qué sos en este planeta.
Como si fueran las vacaciones más exquisitas con todo lo que te gusta comer, tomar y caminar, del lugar más lindo del que puedas contarle a tus amigos, como un día en un Country en donde no es necesario que seas propietario y tengas mucha plata para mostrar quién o qué sos en este planeta.
Veronika Martina es el juego de artificio más diabólico y dulce que se me pudo cruzar hasta ahora por la cabeza: dos mujeres jugando en la playa, pero en un día nublado. Rompiendo barreras, miedos, records... rompiendo estructuras, protocolos y esquemas.



Y en este ventarrón de emociones fuertes, me llevo todo puesto, y a todos juntos.
Doy clases para aprender a escuchar a los demás.
A mi me gusta enseñar.
Doy clases para aprender a escuchar a los demás.
A mi me gusta enseñar.
A los demás, aprender de mí.
vel-fraisse.*
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*no interfieras mientras miro al sol*