Friday, November 28, 2025

Siguiendo a mi corazón*

Los últimos tres días fueron los más somatizantes del mes, hasta ahora.
Temblé de miedo al sentir vibrar mis aparatos, sufrí la transpiración de mis manos al escribir sobre la pantalla del micro*chip de Claro-Ar, y hasta no accedí a sentarme a comer en la mesa por solo aguardar respuestas, vagas, incompletas, llenas de insomnio y desamor.

Hice lo mejor que pude.
La escuché.
Intenté calmarla como lo hice siempre, pero no hubo forma alguna.
La mujer que hace bien torció sus dos brazos, pero hacia adentro.
Hace ya mucho tiempo que quedó lejos de mi alcance.

Cumplí al tratarla bien, cual hilacha de pañuelo viejo se desprende.
La traté bien. Soporté su angustia. Me dí cuenta que tan fuerte voy a ser en el futuro.

Buen padre, dicen algunos, buen compañero, dicen algunos más.

Alguien se atrevió a preguntarme antes de ayer si todavía mi corazón la buscaba, o la seguía.
Cerré esa ventana por miedo a contestar.

Hay secretos que realmente van de rojo y negro.

Descubrí que mi corazón se sigue a si mismo y que yo también suelo seguir a mi corazón a donde él vaya.

Tuve que aprender a silenciarte, corazón. Y en mi remordimiento, confieso mi personalidad absoluta...

Te odio Veronika M. Fraisse. Hiciste de mí, lo intolerable para otros. Hiciste de mí un muñeco de trapo que solo sirve para servir, que solo acepta arrumacos pobres y que ante lágrimas de cocodrilo, acude al llanto como la cría de los lobos.
Pues soy una oveja negra y roja, bañada en lana no muy grata, solo al ponerme de revés, las cosas suelen darse de vueltas...
Y entre cada golpe a cuestas, tus momentos de idiotez.
Y entre cada llamada perdida, tu presión y tu tormento,
hacen de este hombre poco culto,
la ceguera inaceptable, de sales de baño vencidas.
El corazón que aquí sigo, bien conoce de apatías,
¡no al pasado, sí a un cohete!,
oh!, oh! pero que hermoso día,
tengo ganas de embarcarme y por irme del planeta.
Revelemos ya tu nombre, pelo rojo y ojuelas sueltas,
te hecho todas mis culpas, mil culpas y mil delirios,
por enseñarme a ser fuerte, valeroso, de extravío,
y marcar de rojo mi pelo, mi espalda, mis mangas viejas,
mis valijas, aposento, y algo rueda en la escalera.

Leandro Tomasoni | Geneva*






Me..

No comments:

Post a Comment

*no interfieras mientras miro al sol*