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nunca pasé un día en un submarino. nunca me contaron que es ni como es ni como se siente. nunca nadie vino a contarme que es querer escuchar y presionar los oidos. cual EVA en masa revienta por la boca y de la nada, vuelve a moverse. con violencia. revuelto en sangre. ajenizado por el color celeste. por el cyan de la situación. es un extraño extremo que el bicho de 30mts tiene al moverse. a veces, sentado esperando un tren, soy lo suficientemente llevado por mi mismo a hacer la caminata terrestre mas absurda del momento: me paro, cabizbajo, muevo mis dos brazos en serie, mientras la locomotora ruidosa y maloliente se estaciona.
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nunca pasé un día en un submarino. nunca me contaron que es ni como es ni como se siente. nunca nadie vino a contarme que es querer escuchar y presionar los oidos. cual EVA en masa revienta por la boca y de la nada, vuelve a moverse. con violencia. revuelto en sangre. ajenizado por el color celeste. por el cyan de la situación. es un extraño extremo que el bicho de 30mts tiene al moverse. a veces, sentado esperando un tren, soy lo suficientemente llevado por mi mismo a hacer la caminata terrestre mas absurda del momento: me paro, cabizbajo, muevo mis dos brazos en serie, mientras la locomotora ruidosa y maloliente se estaciona.
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Eso de ahí arriba, es amor a mover los brazos cuando llega un tren y se estaciona para tomarlo.
Lo hago cada noche que mi cuerpo se acuerda de hacerlo.
Me puedo ver a mi mismo sentado sobre la línea negra, mirando y esperando el tren.
Entrery: otra vez luz, otra vez destella por ahi, guardada. sospecho del armario.
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*no interfieras mientras miro al sol*