Una de las muñecas se detuvo ayer a la tarde al borde de la ventana del balcón.-
Porqué paso mis días esperando?
Porqué?
Porqué nadie me frena y me explica que es lo que hago tan mal para no dejar en paz a la mujer que no me quiere?
Será que ya no logra hacer tan bien? Es este mi castigo por elevar las voces...?
Pues, entonces, seguro que lo es.

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*no interfieras mientras miro al sol*