Friday, November 28, 2025
*No siempre me siento tranquilo.*
Me aseguré de sentirme bien y no lo estaba. Lo juro, no lo estaba. Cuando uno siente que tiene los pies sobre la tierra con una persona a su lado, cree que nada va comprometer a ninguna situación infelíz esos pies sobre la tierra. No es así. Volví a confiarme a una persona. Me creía carente con el paso de los años de ciertos momentos en mi vida que no habían pasado aún y en demasía, de algunas actitudes que debía tener para con los demás. Aparentemente, todo esto en mi cabeza sigue igual. Fuí y sigo siendo aquel chico alto, morocho, que usa ropa extraña y clásica, de colores no muy diversos, aucente de lo común entre los hombres, que no sabe cuanto de todo eso quiere cambiar. Realmente no lo se. No se si quiero estár cambiado. Me molesta encontrar celosía en mi camino, imaginar. La imaginación se me dispara en un grado espectacular si de abrazar y darle la mano a una persona se trata. Yo me pregunto, ¿cuál es mi forma verdadera?, porque no creo que la conozca, por más que sepa bien que y quién soy en este planeta, mi forma verdadera no la entiendo. No puedo verme. Antes podía, imaginando, pero estuve todo este tiempo reemplazando mi moción por otras actitudes. No es depender de otras personas no cambiar, es simplemente ese estado: llegué a un estado de simpleza aparente muy alto y no quiero estar tan alto. Hace meses largos, muchos meses que no me desvivo por resolver un diseño o encontrar interesante un viaje hacia algún lugar para inspirarme, para viajar, volver y volver con la mente repleta de ideas. Creo que estóy dejándome estar. No es el amor. No es la culpa de nadie, pero me gustaría levantarme uno de estos días y que mis ganas den una vuelta atrás. Porque tengo muchas ganas de amar y lo hago, amo a alquien. Amo un instrumento, amo su música. Amo pasear. Pero en mi soledad, fuí construyendo pequeñas puertas para abrirlas si me sentía atascado en mi sentir. No se que siento conmigo. Me olvidé de muchas cosas que me gustaba, pero mirando las paredes de mi estudio me doy cuenta de que esas cosas que me gustaba hacer las hacía por complacer a alguien que no lo merecía. Por eso me siento vacío. Porque no tiene que ver con a quien uno abraza. Tiene que ver con el momento del día en que uno se abrace. Ese momento siempre llega. Llega. Aparece en un control remoto o en un vaso de agua. Pero no pretendo quejarme. Porque esto es algo que tenía atascado en mi mente. No había viaje hacia el tedio que no pensara en esto.
Sin embargo sigo pensando cuán ingeniosos somos para creernos algunas mentiras. Mentiras de tiempo y espacio. Mentiras compartidas. La complicidad en lo que nos quieren decir pero que también da rienda suelta a la imaginación y así terminé escribiendo esto hoy.
No soy ya de escribir. No quiero. Pero es como todo, porque día a día, muy en el fondo, mentimos a nuestro cerebro y solo queremos llamarle la atención al otro. No importa el resultado, tarde o temprano nos sentamos en la vereda a hablar sobre como nos dijimos y nos escribimos las cosas. Esto ya lo viví. Pero en silencio planeo que no me supere. Solo dejo que todo pase al lado mío. Lo que surja de un viaje. Lo que quede. Solo que por favor corra al lado mío sin hacerme abrir los ojos para imaginar. Soy al revés por momentos.
Me costó horrores desprenderme de mis miedos. Todavía tengo algunos en verdad. ¿seré aquel hombre felíz de traje que corre bajo el sol?
Sin embargo sigo pensando cuán ingeniosos somos para creernos algunas mentiras. Mentiras de tiempo y espacio. Mentiras compartidas. La complicidad en lo que nos quieren decir pero que también da rienda suelta a la imaginación y así terminé escribiendo esto hoy.
No soy ya de escribir. No quiero. Pero es como todo, porque día a día, muy en el fondo, mentimos a nuestro cerebro y solo queremos llamarle la atención al otro. No importa el resultado, tarde o temprano nos sentamos en la vereda a hablar sobre como nos dijimos y nos escribimos las cosas. Esto ya lo viví. Pero en silencio planeo que no me supere. Solo dejo que todo pase al lado mío. Lo que surja de un viaje. Lo que quede. Solo que por favor corra al lado mío sin hacerme abrir los ojos para imaginar. Soy al revés por momentos.
Me costó horrores desprenderme de mis miedos. Todavía tengo algunos en verdad. ¿seré aquel hombre felíz de traje que corre bajo el sol?
Entre la niebla
Había un dejo, un suave dejo de preocupación cada vez que me tomaba cierto tiempo para pensar en ello, y sobreviví. Pocas veces lo hice, pero esta vez creo que lo disfruté. Si, eso fué.
El miedo más obsoleto entre los hombres es el dejo. Las mujeres, lo sufren con esa tímida idea a futuro que va lanzándose durante el tiempo. El tiempo que está al encontrarse y tocarse las narices. Esta vez, no como todas las demás, pero esta vez, se fué sufriendo pero al revés: ella sintió la imagen del abandono en sus manos. Ella.
El disfrute de eso fué de mi parte. Al liberarme, lloré. Despedí desde mis ojos cansados por la tarde que ya caía, eso que también sufrí alguna vez al sentir como sus manos me alejaban de su cintura y ella decidía mirarme y preguntarme que le había pasado a ese pasado. Luces sin control.
Abandono es mala palabra en este planeta que habitamos los tres. No existimos físicamente y nadie nos vió algun día de sol, pero entendemos hacia donde vamos. Vamos hacia las ideas que no podemos permitirnos hacer notorias del futuro. Las ansiamos. Pero es lento. Y eso nos quita fuerzas por momentos.
Siempre sale el sol.
Nada nuevo bajo el sol.
Es lo que me une a ella a grados de locura espectaculares: la amo.
El miedo más obsoleto entre los hombres es el dejo. Las mujeres, lo sufren con esa tímida idea a futuro que va lanzándose durante el tiempo. El tiempo que está al encontrarse y tocarse las narices. Esta vez, no como todas las demás, pero esta vez, se fué sufriendo pero al revés: ella sintió la imagen del abandono en sus manos. Ella.
El disfrute de eso fué de mi parte. Al liberarme, lloré. Despedí desde mis ojos cansados por la tarde que ya caía, eso que también sufrí alguna vez al sentir como sus manos me alejaban de su cintura y ella decidía mirarme y preguntarme que le había pasado a ese pasado. Luces sin control.
Abandono es mala palabra en este planeta que habitamos los tres. No existimos físicamente y nadie nos vió algun día de sol, pero entendemos hacia donde vamos. Vamos hacia las ideas que no podemos permitirnos hacer notorias del futuro. Las ansiamos. Pero es lento. Y eso nos quita fuerzas por momentos.
Siempre sale el sol.
Nada nuevo bajo el sol.
Es lo que me une a ella a grados de locura espectaculares: la amo.
Vainilla
Me gustó hace un rato sentir que en el aire de ventilador gastado, había aroma a vainilla.
Me gusta sentir ese tipo de olores al mediodía, es extraño. Hay hojas en mi escritorio, hay lapiceras de colores. Estoy felíz!
Pero el mismo aroma me da la incertidumbre de no saber si mañana voy a tener que hacer las cosas solo, mi trabajo, mi vida, o si voy a tener donde restregar algunos suspiros...
Algunos suspiros.
Me gusta la idea de que a Constanza la mimen mucho. Me hace sonrreir de solo pensar en que si tuviera hijos, Natalia me acompañe para cuidarlos.
Hace unos días no presté atención y disfruté la tarde pensando en como malcriar a alguna de mis hijas. Las que quiero tenér... A veces queremos tanto... tánto!
Quitamos una parte de nuestro diseño para tratar de emprender otro camino, uno con más sonrrisas.!
Me gusta sentir ese tipo de olores al mediodía, es extraño. Hay hojas en mi escritorio, hay lapiceras de colores. Estoy felíz!
Pero el mismo aroma me da la incertidumbre de no saber si mañana voy a tener que hacer las cosas solo, mi trabajo, mi vida, o si voy a tener donde restregar algunos suspiros...
Algunos suspiros.
Me gusta la idea de que a Constanza la mimen mucho. Me hace sonrreir de solo pensar en que si tuviera hijos, Natalia me acompañe para cuidarlos.
Hace unos días no presté atención y disfruté la tarde pensando en como malcriar a alguna de mis hijas. Las que quiero tenér... A veces queremos tanto... tánto!
Quitamos una parte de nuestro diseño para tratar de emprender otro camino, uno con más sonrrisas.!
Revuelta
Me quedo sin fuerza en los párpados para seguir palpando entre lo oscuro, potencia. Pero me pregunté que es lo que tengo. Tengo impotencia de muchas otras cosas. Palabras que si son dichas, se las podría llevar el viento, o no... como dijo un amigo.
Los límites en las otras personas son muy difíciles de poner. Uno no puede danzar ni sobre ni debajo del submundo de la lluvia, uno tiene que danzar junto a la lluvia que lo acompañe. Mis días de lluvia, días de aroma a verde con lluvia, son hermosos. Harmoría seca y normal de los días que a mí me gustan. Pero todo se altera. Todo revuela y así se anuncia delante de mis manos. Delante de mis manos porque no se puede ni tocar ni mucho menos acometer. Solo se puede señalar con la mente, ni si quiera con los dedos. Si eso se hiciera, los riesgos se volverían a favor de los demás y ahí me verían aquellos, de quienes no me preocupo ahora, como un alma nuevamente divagando y colocando flores de Genbras en las esquinas por donde habré pasado las noches debajo de la luna...
Y no quiero eso en mis días de sol radiante. Irradiar energía. Poseer. Eso no se hace, almas gemelas. Eso no puede dictarse a un ser que todo lo calma cuando es debido si se lo permiten. Eso no se hace. Respiro y a la vez mientras persigo al monstruo de mil ejes sobre el andén, pienso: ¿estoy sufriendo mis fallas matutinas? ¿ayer salió el sol? ¿qué hace que vuelva a cualquier lugar con las medias por el suelo y que esa ropa sobre mi cama deshecha no me deje ver mis colores? ¿qué hace esto?
Y entonces reacciono, subo al tren y admiro. Pregunto a mi mente en su caracter de sí, si los líos que se arma en la cabeza la gente, serían como los míos.
Tenue luz a lo lejos, logré bajarme a otro andén más sucio que de costumbre.
La hora no había pasado y otra vez la mente se volvió prisma.
No hay frescura.
Pero las luces, los ruidos y mi bolsillo entrelazado con mis nervios, le anuncian a mis piernas que sí hay harmonía y es total.
Lapsus.
Solo usé un buen lapsus de tiempo para abrir las ventanas. A veces juntamos materiales anómalos y convergemos. Juntos.
Converger en divagar y discutir, también es de este planeta.
Es solo que no peleo por mucho, porque podría perder y perderla mucho después.
Tenemos miles de razones, pero solo quiero quedarme bajo las sábanas a soñar. Caras serias. Seriedad...
Los límites en las otras personas son muy difíciles de poner. Uno no puede danzar ni sobre ni debajo del submundo de la lluvia, uno tiene que danzar junto a la lluvia que lo acompañe. Mis días de lluvia, días de aroma a verde con lluvia, son hermosos. Harmoría seca y normal de los días que a mí me gustan. Pero todo se altera. Todo revuela y así se anuncia delante de mis manos. Delante de mis manos porque no se puede ni tocar ni mucho menos acometer. Solo se puede señalar con la mente, ni si quiera con los dedos. Si eso se hiciera, los riesgos se volverían a favor de los demás y ahí me verían aquellos, de quienes no me preocupo ahora, como un alma nuevamente divagando y colocando flores de Genbras en las esquinas por donde habré pasado las noches debajo de la luna...
Y no quiero eso en mis días de sol radiante. Irradiar energía. Poseer. Eso no se hace, almas gemelas. Eso no puede dictarse a un ser que todo lo calma cuando es debido si se lo permiten. Eso no se hace. Respiro y a la vez mientras persigo al monstruo de mil ejes sobre el andén, pienso: ¿estoy sufriendo mis fallas matutinas? ¿ayer salió el sol? ¿qué hace que vuelva a cualquier lugar con las medias por el suelo y que esa ropa sobre mi cama deshecha no me deje ver mis colores? ¿qué hace esto?
Y entonces reacciono, subo al tren y admiro. Pregunto a mi mente en su caracter de sí, si los líos que se arma en la cabeza la gente, serían como los míos.
Tenue luz a lo lejos, logré bajarme a otro andén más sucio que de costumbre.
La hora no había pasado y otra vez la mente se volvió prisma.
No hay frescura.
Pero las luces, los ruidos y mi bolsillo entrelazado con mis nervios, le anuncian a mis piernas que sí hay harmonía y es total.
Lapsus.
Solo usé un buen lapsus de tiempo para abrir las ventanas. A veces juntamos materiales anómalos y convergemos. Juntos.
Converger en divagar y discutir, también es de este planeta.
Es solo que no peleo por mucho, porque podría perder y perderla mucho después.
Tenemos miles de razones, pero solo quiero quedarme bajo las sábanas a soñar. Caras serias. Seriedad...
Valijas
...y entonces, voy a dejar las medias acá, en esta otra caja y las revistas del mes pasado sobre la mesa, despues las paso a buscar.
Diría eso al mudarme, porque tengo esas revistas.
No puedo constantemente hacerme cargo de las cosas que no son mías. No puedo.
Tampoco voy a permitir que nifas errantes y porqué no, deliveradas de la moda, de la moda más remota y pendenciera, se explayen hacia mí, masticando de mi buenaduría.
Y mi buenaduría es traicionera. Yo soy raíz de las traiciones de Studiovelika. Yo soy el portador de celos más temeroso de la soledad que ningún otro. Debe ser mi ego sobre la soledad...debe ser.
No soy la buenaduría en persona, ninfa. No lo soy. Correrás con las velas en la mano para dentener a mis legados lanceros, lo sé. Correrás y creerás permitirte cualquier gustosa incomodidad hacia mí, sentado al borde de las puertas del castillo. Pero no te diré nunca como conseguí entender tu analogía para con las cosas. No voy a decirlo... no ahora.
Y mientras cierro los ojos esta noche, cansado quizá por mis deciciones bien tomadas, pienso...
Existe en este apartado la lucha mirada a mirada, tal cual hoy en la mesa?
Definitivamente.
Tengo los ojos bendados. Pero veo tan bien...
Me gusta pensar que cuanto más creo que me lleno de paciencia, más dulce corre por mis pies.
Congruencia a nuestro favor, oh! luna gris...Oh!
Diría eso al mudarme, porque tengo esas revistas.
No puedo constantemente hacerme cargo de las cosas que no son mías. No puedo.
Tampoco voy a permitir que nifas errantes y porqué no, deliveradas de la moda, de la moda más remota y pendenciera, se explayen hacia mí, masticando de mi buenaduría.
Y mi buenaduría es traicionera. Yo soy raíz de las traiciones de Studiovelika. Yo soy el portador de celos más temeroso de la soledad que ningún otro. Debe ser mi ego sobre la soledad...debe ser.
No soy la buenaduría en persona, ninfa. No lo soy. Correrás con las velas en la mano para dentener a mis legados lanceros, lo sé. Correrás y creerás permitirte cualquier gustosa incomodidad hacia mí, sentado al borde de las puertas del castillo. Pero no te diré nunca como conseguí entender tu analogía para con las cosas. No voy a decirlo... no ahora.
Y mientras cierro los ojos esta noche, cansado quizá por mis deciciones bien tomadas, pienso...
Existe en este apartado la lucha mirada a mirada, tal cual hoy en la mesa?
Definitivamente.
Tengo los ojos bendados. Pero veo tan bien...
Me gusta pensar que cuanto más creo que me lleno de paciencia, más dulce corre por mis pies.
Congruencia a nuestro favor, oh! luna gris...Oh!
Paciencia
Todavía me acuerdo de mis tardes de paciencia. Eran tardes en donde todo lo calmo, renacía. y en ese mismisimo renacer, el alma desdichada. Hilachas de comprensión. Puntos de sutura que solo yo entendí.
Ahora no. Ahora es distinto. Cada punto puede abrirse en un instante. Ya no es como antes, y eso es bueno. Es bueno porque antes podría subir una escalera, y sufrir horrores lo que mi mente plantaba sobre mi tierra. Hasta que descubri que de la mano del viento, tierra puedo ser en todos los lugares. Y va a tener que ser mi elección trasladar con mi tierra, mis cosas. Mis problemas. Mis *yo soy así y quiero esto*. Mi sentir...
Lo peor que puede pasar cuando uno se cae al agua, o cuando a uno, jugando, lo tiran al agua, es que al impactar contra ésta, esté muy fría y nos dañe un poco por las narices. Ahi va el miedo.
¿Y prometer?¿y el agua al prometer?
Oh! hermoso día...
Hoy salí de mis aposentos arrastrando una hilera de felicidad que me hizo sentir muy bien...
Por eso me dejo a mi mismo la intriga de aventurarme a describir porque estoy tan, pero tan felíz!
El sol sigue saliendo, detrás de esa estación.
Florecer.
*En mi cansansio, en mi cuerpo sobre la cama, pienso. Y es escuchar mi pájaro de adentro lo que todo lo calma si afuera las cosas están con viento en contra... los barcos siguen su curso. Yo le tenía mucho miedo al agua."
Ahora no. Ahora es distinto. Cada punto puede abrirse en un instante. Ya no es como antes, y eso es bueno. Es bueno porque antes podría subir una escalera, y sufrir horrores lo que mi mente plantaba sobre mi tierra. Hasta que descubri que de la mano del viento, tierra puedo ser en todos los lugares. Y va a tener que ser mi elección trasladar con mi tierra, mis cosas. Mis problemas. Mis *yo soy así y quiero esto*. Mi sentir...
Lo peor que puede pasar cuando uno se cae al agua, o cuando a uno, jugando, lo tiran al agua, es que al impactar contra ésta, esté muy fría y nos dañe un poco por las narices. Ahi va el miedo.
¿Y prometer?¿y el agua al prometer?
Oh! hermoso día...
Hoy salí de mis aposentos arrastrando una hilera de felicidad que me hizo sentir muy bien...
Por eso me dejo a mi mismo la intriga de aventurarme a describir porque estoy tan, pero tan felíz!
El sol sigue saliendo, detrás de esa estación.
Florecer.
*En mi cansansio, en mi cuerpo sobre la cama, pienso. Y es escuchar mi pájaro de adentro lo que todo lo calma si afuera las cosas están con viento en contra... los barcos siguen su curso. Yo le tenía mucho miedo al agua."