La historia que yo pensé, me va a cambiar, no me cambiaba en lo absoluto. Uno puede seguir y seguir entregando cada uno de los colores que posee. Mentiras.
Recuerdo dos colores, tan tan pero tan suaves, que terminé enamorándome, creo yo, de como imaginaba las cosas vestidas de esos colores. Y era hermoso.
Sumido en desesperación por cumplir con todo a tiempo, tomé el rosa pastel del apodo que me habían puesto y que yo, por ¿amor? había aceptado tener como si realmente lo sintiera (y no era nada cierto) y formé de ese color, el color de las mentiras que me gustaba masticar.
Un día, me cansé de comer objetos vacíos. Palabras de mujer que ya no tenía porque oír.
Después de pasar un horripilante día de la primavera, días en los que todos somos amigos pero ninguno late por el otro, me encerré en mi pieza y murmuré con los dedos: "entonces es guerra". Ella miente más, entonces yo voy a usar de eso, lo que me sirva para dejar de maltratar mis perfumes.
Studiovelika es el resultado de la presión de entregar un adelantado trabajo que no quería hacer por pensar que caería en lo común de los demás (si, es mi ego el que está relatando) y una palabra que está totalmente ligada a lo obsoleto, a lo banal de creerse las mentiras de una mujer, en lo estúpido del amor, caer en la estupidéz, en el rosa que a mil hombres deja a un costado de la ruta, en un crema-pastel que si hoy no pudiera mirar con otros ojos, no estaría acá. Eso es Studiovelika. Es ese tipo de enojo del momento que a todos nos dió alguna vez cuando nos damos cuenta de que lo que el otro nos dice, no es cierto.
Tiempo después tenía un futuro. Tardío, pero lo tenía. Y supe explotar una parte. Para sanar heridas de diseño y para subirme arriba de los escombros. Pero esto es demasiado. Uno no puede solamente subirse arriba de una pila de escombros para bailar y celebrar lo cometido. Algunos productores de música sugieren siempre estar "trabajando", bajarse del escenario y encerrarse en el estudio para comenzar con el próximo trabajo y no quedarse atrás...
Con Studiovelika me supe quedar atrás. Es un vaivén, es mi 50% de todo. O voy o no voy y si vengo es porque antes dudé en hacerlo. No soy de bacilar en diseño, solo si el color no me llama la atención. Nunca deben ser iguales, pero siempre ví con Studiovelika que se me parecen. Se aparecen siempre y con esos colores pude sacar todo esto adelante. Pude por fin separar el desamor y la responsabilidad, del diseño y la verdad sobre que es lo que me gusta de lo que me rodea. Mientras leía mentiras, esta información nunca llegaba a mi cerebro. Le dicen bobadez.
"detrás de todo gran hombre, existe un ansiado final." me.

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