...y entre tanto, me voy estirando hasta rozar el borde de mi almohada... hay algo.
Algo oscuro y suave... hay algo bajo mis almohadas.

Detrás de la cintura,
la mujer de guantes negros,
balada de por medio,
órdenes y soltura,
chocolate y aire fresco,
voy prendido a su vestido,
y es que ya perdí la cuenta,
de que ayer, en la otra vida,
ha sido ella a quien yo he amado.
Se siente uno tan pero tan frágil, que hasta cuesta no pensar en olvidarlo. Suelo ponerme sensible, suelo subir el volumen, pero se me ocurre explicarles algo.
La mujer que se lleva mi aliento, es la misma que me lleva de la mano... siempre quitando algo de en medio, siempre poniendo un banquito chiquito para subir a respirar. Cuales animales marinos que nunca van a tocar la tierra.
Siempre llevándose mi aliento, para vaciar mis energías, volcando su lluvia de Martes y abrochándome los botones del saco los Jueves.
Se lleva mi aliento por las noches y suele dejarme sus guantes. Suele hacerlo para cuidarme.
No ha dejado su cepillo de dientes, porque no se atreve, todavía, a nadar contra la corriente.
De pronto da vuelta en la esquina, y desde lejos ve a su tigre. Un hombre con pasos seguros, un hombre con caprichos infantiles. Un hombre capaz de sostenerla y ceder ante las rejas del castillo de las reglas. Un animal nunca incauto, una bestia siempre despierta, dispuesta a cuidar a su princesa. Algo totalmente distinto, a las mentiras en los cuentos de hadas.
Me atrevo a decirles, entonces, que esa mujer que se lleva mi aliento, y deja sus guantes bajo mi almohada, es la mujer a la que Amo.
Sin ese lujo de detalles.
veronika martina f. (dueña y ruiseñor al mismo tiempo)
.-*
No comments:
Post a Comment
*no interfieras mientras miro al sol*