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Como todo taurino, el rojo sufre un importante cambio durante el avance de los 20 (veinte) años, por tanto y cuanto, la mujer que llevo adentro, afirma:
"...y mientras me siento semi-desnudo en mi cama roja, al suave grito de *hay mucho para diseñar y mucho para enseñar*, todas las mañanas trato de apoyar el pié derecho sobre mi banquito de colores, y en un segundo caer al suelo con el mismo pié... hay días en que no puedo lograrlo, hay días en los que el salto desde mi cama se vuelve violento, cual robot del futuro cuando extiende sus brazos y pelea contra la nada aparente."
Y entonces me siento a buscar imágenes que alguna vez fuí acorralando en mis discos, para encontrarme con joyas únicas dignas de observarse por horas y horas.
"...mi ropa interior, también roja, va paseándose conmigo por toda la casa, mientras abro las ventanas, corro las cortinas y me imagino que tan chocante puede ser para los demás, quienes no me pueden ver, mirarme y yo misma desaparecerme de las ventanas como si no hubiera estado ahí... entonces es cuando entro en el baño, abro las canillas, me coloco frente al espejo más grande y miro violentamente hacia adelante, admirando lo que soy, la forma en la que mi cabello se destruye cada mañana y comienzo a mojar mi cara con agua tibia y agua fría para lavar mi cara y frotarme contra una toalla de color rosa muy muy fuerte, cerca de la puerta..."
El rojo es un color atractivo, enteramente irritante para personas que no gozan de control en sus vidas...
"...nunca me visto, nunca... sólo lo hago si se que alguien se aproxima a la casa, o toca el timbre... paso la mayor parte del tiempo disfrutando del aire que recorre el departamento... a este lugar, lo llamo *mi casa*, desde entonces... voy por uno de esos mini-jarros para el desayuno e invierto mis primeras energías en calentar café con leche en él, vigilando que no se pase de temperatura, ni se forme nata... detesto la nata, por eso disfruto de hacer unas cuantas cosas yo sola en casa..."
La vibración que produce el color rojo en la retina de los ojos de los demás, desde una blusa, por ejemplo, puede volver peligrosa a cualquier mujer que lleve puesto ese color... imagino un mundo citadino y de edificios y autos elegantes, en donde los hombres visten trajes negros, rodeados de orden, y las mujeres solo visten prendas en rojo, pañoletas, sacos y vestidos, medias altas, faldas y poleras, todas ellas en rojo... nunca debería de faltar el rojo. Es una obsesión interminable.
"...me siento en mi computadora, si es que no amanece rebelde contra el mundo y quiere apagarse sin avisar, y el color en abanicos se hace presente: nunca las cosas son frías para mí, todo gira en torno a la calidéz del sol..."
Por eso, soy lo que quiero ser: la piel teñida de su color natural, la ropa interior de color rojo. El pelo, rojo, bajo un negro que todavía se esconde.
Cursiva: Veronika Martina Fraisse
No-cursiva: Leandro Tomasoni
^_^
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*no interfieras mientras miro al sol*