· Calendario Nominal de la Primavera Aparente ·
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Decidí festejar cruzar mi planeta rojo con tu planeta de animales bañados en quietud, de la siguiente manera:
Fuiste mala.
Agresiva. Me trataste como a uno de esos tantos a los que creias dar vuelta en el aire.
Dijiste cosas muy lindas, y cosas muy destructivas a la vez.
Pero no pudiste girar la cabeza para el otro lado, no te animaste a levantar la voz en otros términos.
Simplemente, desistió tu manera de ver y hacer las cosas.
Confiaste en lo que dibujaste.
Te confesaste en un estado y te llevé a otro estado.
Ahora, dos meses después, seguimos sin sentencias, porque pasó casi un año,.-/*-
Y estoy felíz por eso!
Te amo! Te amo porque el día que apareciste, eran las cinco de la tarde, o las seis de la tarde y me atacaste! no me trataste nada bien con tus... con tu forma de ser, con tu energía, con tu odio hacia la humanidad! me enojaste! me mostraste lo inalcanzable que eras y me propuse enseñarte a que si querías verme en colores si eso te enamoraba, tenías que bajar como una princesa de su transporte medieval, para tocar la tierra y quedarte aprendiendo conmigo a ser un poquitín más divertida en tu día a día!
Te amo! Te amo por bailar como bailas! por espiarme detrás de la espalda como un cachorro de osito de koala de peluche de la vidriera de una juguetería! Te quiero por dejarme portarme como un cachorro de tigre bebé que tanto necesita portarse como un cachorro de tigre bebé...
Estamos a 21, por eso un párrafo es más grande que el otro.
Las palabras se las lleva Google™ y el viento que me trajo a Buenos Aires.-*
El segundo día después de saber que existías, fué 22. Justo el número del colectivo que más tomé en mi vida desde que llegué a la ciudad más peligrosa del país. Y que puede tener que ver? Mucho tiene que ver.
El día que me diste la mano, aparentemente un 21 (oh! que casualidad!) me devolviste a Bernal Este, me trajiste de la mano. Por primera vez en mi condenada vida sentimental, alguien me trajo, me llevó y me trajo y me hizo temblar en la ida, la vuelta y la humedad del monedero en donde se guardan las monedas y los envoltorios de las pastillitas de colores pasteles.
Una sobre la otra.
Las cosas, las vías.
El número propio que llevamos encima.
21.
Veintiuno.

Maruke*San rondando las calles de Bernal Este, cuidando a su tigre.
Ladrillos.
Casas cada una con sus Rosas Chinas en la puerta, listas para ser arrancadas con violencia y MODE-Fury* y traerlas a los vasos de plástico con agua limpia de todos los días. Siempre limpios. Siempre.
Te amo... porque sin escribirlo, sin contarlo detrás de una ventana, entendiste.-*
Y que entiendas y no preguntes, y que entiendas y nada más traigas Rosas Chinas día por medio, me alcanza.
Cocinarte la comida que te gusta que te cocinen en la cocina me ayudó a entender que te estás acercando.
Como dijo mi canción, porque te estás acercando. Ya te estabas acercando. Te estás acercando... todos los días.

Un animal herido siguiendo a otro, para acompañarlo en sus problemas de animales.
Sos retorcida. Sos agresiva. Sos celosa. Sos mala. Sos una cortina de color rojo que todo lo cubre, que todo lo relaja con la tarde mientras se cae a pedazos por la ventana.
Sos una bruja que me ayuda a volver entero todas las noches a mi cama. A mi casa. A mi mundo.
No te quiero ver lavando para mí, porque planeo pellizcarte hasta que dejés de hacerlo... o hasta que aparezcas detrás de mis hombros diciendo "yo te quierooo muuuchooooo.." y me pidas algo que Google™ no tiene que saber.-*
Te quiero.
Te amo puede irse con el viento.
Pero querér es distinto.
Pasar el día, volver al otro día pasando por la misma calle y entender de que es justamente eso lo que el corazón nos venía pidiendo, es querér.
^Prefería a Mar^
Leandro.-
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*no interfieras mientras miro al sol*