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Como cuando Steve Irwin domaba cocodrilos para Animal Planet™, me terminaron de amarrar a un sillón blanco, me sostuvieron por las manos, por los piés, por el pecho, por el pelo, por la naríz y los ojos, por la boca y nuevamente por los piés, y me tranquilizaron.Ese animal, ese condenado, ese bendito animal que llevamos dentro, me dí cuenta esta tarde, alguien en algún momento lo quiere controlar y llevar en su bolsillo, en su canasto de las compras.
Bajo la influencia de los palitos de chocolate que acabo de terminar de hacer desaparecer (mi especialidad, dirían) doy un giro doble de trescientos sesenta grados con los auriculares puestos, como un nene de 5 (cinco) años íntegramente enamorado de su compañerita de jardín a la que le lleva dibujos en hojas Oficio todas las mañanas y me acuesto con un poco de calor sobre los dedos de los piés, para mañana continuar buscando lo que hoy empecé a buscar.
Amar, es como comer chocolate.
Maruke sabe lo "cuanto de tanto" que nos gusta el chocolate. O mejor dicho, las cosas claras... y el chocolate espeso. Herencia en Rojo de Verónika Fraisse.-

Armar es...
...y también es... mientras que... entonces... para cuando estamos... con un libro de diseño y café con leche... y las tostadas que no son tan bonitas... pero entonces... otra vez... y pan con manteca.*
Leandro T.
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*no interfieras mientras miro al sol*