Sol.
Hay tantas cosas que concuerdan, tantos colores que no son distintos, y por supuesto, un mismo lugar en común para dejar de virar el Carrousel con el viento, que el corazón de uno tiende a dejarse a sí mismo sin voz para hacer reír a los demás.
Y entre los demás y las rejas de las casas de las Psicólogas donde muchos todavía hacen la cola para entrar, Maruke-San provocando que los rojos y los amarillos reluzcan, las ninfas de 15 años vuelvan a mirar dos veces a quien tienen en sus brazos en las esquinas y los choferes de colectivos anuncien sus paso muchas veces por solo tocar la bocina.
Detrás de cada charco con agua, a quién le importa lo que diga el cartel de la esquina?
Tarde de risas con la mujer del Kimono y las Rosas.-
A los golpes.
En rojo.
Fuerte.

Vf*.
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*no interfieras mientras miro al sol*