Hace 2 días atrás algo reventó lo poco de paciencia y amor que le quedaba a mi corazón.
Estaba despidiendo a mi mamá de un viaje relámpago, y hacía unos 15 minutos (largos 15 minutos) que había abandonado el taxi desde mi departamento hasta ese parque redondo que marca el centro geográfico de la Capital Federal.
La mujer en cuestión, una vez más decidió que nada era más importante que lograr que las personas le cumplan, y yo caí en ese pesado montacargas de culpa... una vez más.
Tenía que apurarme... pero... es posible apurar un momento así solo para cumplir con alguien? Pensé detenidamente... y mi genio no me dejó actuar de otra forma, así que tomé la desición (brutal) de dejar que mi mamá se vaya sola por su cuenta con un bolso, una cartera y una bolsa con una caja de zapatos de verano, arriba de otro auto... total, mi meta final era salir de ahí lo más rápido posible para llegar a tiempo a ese cumpleaños donde posiblemente me iba a ver a mi mismo vestido como Neo, el super mítico personaje principal de Matrix... si, estuve imaginando una entrada perfecta pero no la tenía definida.
Simplemente cuide cada palabra, no quería que nada se malinterprete. Pero fué imposible. Avisé que iba a llegar tarde, es más, tenía la plata que había sacado del cajero automático y dije "y si me tomo un taxi y un colectivo y un remís? gastaré mucho?" –––––– lo imaginé así, miré la hora y no me importaba la plata para gastar... de hecho... nunca me importa, todo sea por cumplir y llegar a tiempo...
Pero nada fué suficiente. Aquella mujer de la que me había enamorado mostró su verdadera imagen brillando justo frente a la esquina en donde yo estaba parado esperando el primer colectivo para moverme lo más rápido posible. Mostró esa cara que nadie se imagina ver nunca, la cara que uno constantemente se niega y dice "naaah, ella no es así, es medio loca, pero es buena mina...".
Y no, no lo era. No era buena mina. No era buena mujer. Es una mala mujer. Mi paciencia, mi corazón y yo tenemos todas las pruebas. Y ahora, estamos acá, escribiendo esto, solos de nuevo. Los 3 estamos cargando con una mierda en nuestro estómago. Es insoportable.
Ella eligió imaginar cualquier otra cosa, menos leer mis claras palabras. Me descartó en 2 renglones. Así de crudo como se puede leer en voz alta y en voz baja.
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| Hasta luego, ya no somos melíferas. No tenés nada. |
De esto no se vuelve.
Y es por eso que usé casi toda mi energía aquella vez para que la pared estuviera electrificada. Para darte la anteútlima lección sobre los hombres que sí aman a las mujeres y a paso firme apuestan todo por ellas.
La lluvia, mientras yo te hacía creer que se sucitaba cada vez que levantabas la voz o que tu hija se levantaba de la mesa hacia la cocina, era obra mía, por eso me había sacado las botas y las medias de los piés, para evitar tocar el piso (la tierra) y anular la energía que me estaba protegiendo a mí de tu forma de ser tan pero tan pero tan pero tan NECIA.
La energía que me quedó hace 2 días la usé para arruinar tu corazón mientras estabas destilando maquillaje bañada en un personaje icónico del cine, como Marilyn Monroe, aquella a la que todos deseaban pero realmente, en el fondo, nadie la quería.
La energía también me alcanzó para digitar desde el rincón del colectivo lo que iba a pasar luego de tu respuesta... y no fué para menos, porque no supiste que contestar realmente... mientras a vos te preocupaba más el maquillaje y llorar en un baño, me habías vuelto a romper el corazón y las ganas 15min antes y no te dabas cuenta, lo sabías, sabías lo que dijiste, sabías lo que estabas diciendo, sabías lo que habías dicho, sabías perfectamente lo que me estabas haciendo y no te importó nada mi corazón.
Lo hiciste.
Lo hiciste a propósito porque esa es tu naturaleza. Lastimar a los demás creyéndote el centro del mundo, creyendo que solo a vos hay que atenderte y mimarte y cuidarte todo el tiempo, solo porque sos una mujer golpeada por la vida y una madre modelo (modelo de nada, porque quedó demostrado que no te importa la ley, no te importan las reglas, no te importan los riesgos).
Lo poquito de energía que me quedó para responder a tus necedades y planteos no lo usé para desquitarme, ni para volver a dirigirte la palabra.
Usé esa energía para desear que estés sola para siempre.
El peor castigo que podías recibir después de tratarme tan mal y de suponer que yo no quería verte ni participar de tan lindo momento para tu hija, con la que me llevaba tan pero tan bien, era este.
Esto fué todo.
Deseo que nunca más alguien te quiera.
Deseo que nunca más alguien se fije en vos.
Deseo que tu corazón nunca se llene de felicidad.
Deseo que te despiertes mañana y sientas lo mismo que yo sentí leyéndote.
Deseo que cumplas 40 años y nadie te bese.
Deseo que tu vida nunca se ordene.
Y para dar vuelta esta dolorosa página, voy a contarte mi último deseo de hace 2 días atrás.
Deseo que me encuentres muy pronto cara a cara de la mano con otra persona, felíz, riéndome, haciendo chistes, disfrutando del sol, del aire, cantando, haciendo mucha música. Algo que vos no vas a poder volver a saborear jamás. Porque tu naturaleza te lo impide. Y estás muy afuera de las cosas buenas por vivir lastimando a las personas que te quieren.
Queda registro de todo lo hermoso del momento dentro de la máquina más escondida de todas.
... y antes de cerrar esta ventana, quiero que tomes nota de algo muy importante:
––– yo me sentí muy a gusto jugando a ser el papá para tu hija, y no necesité una etiqueta de "familia" porque ya te estaba mostrando cada vez que despertaban acá, lo mucho que me importaba que me dejés darle consejos, enseñarle, ser el más compinche de todos los que no pudieron y mostrarle el apoyo que mínimamente le hacía falta porque ya estamos todos grandes.
Y en palabras de un malvado enemigo de Steven Seagal:
"...la suposición, es el origen del fracaso".-
Vk.-*
