Thursday, July 26, 2018

El Hartazgo

Estuve ahorrando lo suficiente como para entrar con un maletín negro, una mochila colorinche y mis sacos negros con capucha, a una inmobiliaria cualquiera, decir "buenos días, quiero mudarme" y poner el maletin con mucha plata sobre la mesa.

Siempre soné con hacer eso y que enseguida me traigan un café cortado, con 2 sobrecitos de azúcar, una cucharita de metal, una servilleta para apoyar el vasito de plástico de la máquina de café y mientras acomodasen papeles y todos tomasen asiento, yo miraría para la calle, imaginando, con la cabeza para un costado y la mano sobre mi pera, la cantidad de música y colores que podría ver en mi nueva casa.

Pero eso no pasó.

Ni va a pasar.

La cantidad de gente que se te involucra en medio del camino y te genera un lastre pesadísimo, hace que no puedas avanzar a donde querés.

Soy un experto en cancelar cosas. Creo que soy el mejor en eso, porque siempre encuentro una excusa para lanzar cualquier proyecto a la basura si no es muy convincente. Es un arte. El arte de no extrañar.

Además, ¿para qué quiero un lugar que no da a la calle y tampoco tiene balcón al cuál salir a respirar un poco de aire y ensoñarse con una vida mejor que la que uno ya tiene? Para nada. Para nada lo quiero.

No voy a ser el vecino de nadie.


Los lazos están cortados y ahora que el Kronos tiene un problema en el pitch-bend, tengo menos razones para ser felíz.

El resumen del amor indica que no podés querer a dos personas, porque tampoco sabés lo que realmente querés.

Arjona dijo una vez "ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja, te hace escojer con la cabeza, lo que es del corazón". Y así es.

Ya no estoy enamorado.

   Estoy FURIOSO.   

lt.-*