Dejé de escribir este diario porque todo lo que atraía era miseria, un bosque de miseria aparente, lleno de cosas turbias y falsas, si se quiere.
Pero algo pasó.
En Diciembre de 2017 la liberación se hizo sentir a tal punto que no hubo vuelta atrás.
Puso su mano en mi hombro, sonrió levemente y todo explotó.
Absolutamente todo explotó. Hasta los caños del agua se retorcieron de miedo.
La otra mujer me defraudó. Uso mis sentimientos para cubrirse de su propio cataclismo y terminó por arruinar mi corazón por completo. Nunca antes me había pasado algo así.
Rompí absolutamente todos los esquemas, me dejé llevar, y sigo doliendo por dentro por cargar con la mínima culpa de haber destronado el amor correspondido. Pero el amor correspondido jugaba con la vida, jugaba con las oportunidades de ser felíz, de tener un metro cuadrado donde pisar y todo el tiempo se mordía la cola como un perro enfermo.
La cura había sido plasmada en las paredes del departamento, con una silla, un balde con agua, ropa mojada por todos lados, cables mojados, el vidrio de una computadora hecho trizas y cubierto de agua y lo mejor de todo, las llaves perdidas que no me dejaban salir de ahí.
Había sido suficiente.
Me fuí.
A qué me estoy sometiendo.
A qué me estoy sometiendo.
vf.-*
Pero algo pasó.
En Diciembre de 2017 la liberación se hizo sentir a tal punto que no hubo vuelta atrás.
Puso su mano en mi hombro, sonrió levemente y todo explotó.
Absolutamente todo explotó. Hasta los caños del agua se retorcieron de miedo.
La otra mujer me defraudó. Uso mis sentimientos para cubrirse de su propio cataclismo y terminó por arruinar mi corazón por completo. Nunca antes me había pasado algo así.
Rompí absolutamente todos los esquemas, me dejé llevar, y sigo doliendo por dentro por cargar con la mínima culpa de haber destronado el amor correspondido. Pero el amor correspondido jugaba con la vida, jugaba con las oportunidades de ser felíz, de tener un metro cuadrado donde pisar y todo el tiempo se mordía la cola como un perro enfermo.
La cura había sido plasmada en las paredes del departamento, con una silla, un balde con agua, ropa mojada por todos lados, cables mojados, el vidrio de una computadora hecho trizas y cubierto de agua y lo mejor de todo, las llaves perdidas que no me dejaban salir de ahí.
Había sido suficiente.
Me fuí.
A qué me estoy sometiendo.
A qué me estoy sometiendo.
vf.-*
